Expandiendo Conciencia – Noviembre Amor Propio.

Este grupo nace con el fin de acompañarte en tu proceso de desarrollo personal, en el mismo vas a encontrar cada semana contenidos de valor que estamos seguros van aportar mucho a tu vida.

  • Meditaciones
  • Videos Reflexivos de diferentes autores.
  • Libros en PDF.
  • Actividades Practicas para trabajar una mirada introspectiva.

Esta es una actividad GRATUITA pero comprendemos la importancia de realizar un intercambio y es desde ese lugar que les vamos a compartir una cuenta bancaria en donde podras realizar tu aporte si así lo sentís en tu corazón.

Banco Santa Fe – Sebastián Granero – CBU: 3300599525990751395034

En el caso de encontrarse en Brasil solicitar Pix por Whatsapp https://wa.me/message/PLAQQ3RBC4GPL1

Sigamos expandiéndonos juntos !!!

NAMASTE !!!

El amor propio es más profundo que la autoestima, porque exige un “proceso de introspección, análisis y confrontación que no todos están dispuestos a ejecutar. Es aceptarnos tal y como somos de forma incondicional, con nuestra luz y nuestra sombra sin que exista ninguna necesidad de esconder nuestro ser”.

La autoestima, en cambio, es el valor que cada persona percibe de sí misma, es la confianza que tiene sobre lo que es y puede provenir de aspectos como el físico, la inteligencia, la profesión, el carisma, la creatividad e incluso la capacidad adquisitiva. “Es más, el materialismo es una de las formas más comunes para obtener una autoestima exprés en nuestra sociedad”.

A veces, el amor propio también se confunde con el ego. La psicóloga bioenergética Alisson Skinner explica que cuando las acciones del ser humano están cimentadas en el ego, no siempre tienen detrás una intención clara, pueden buscar llenar un vacío interior con algo exterior, buscar un reconocimiento para sentirse seguro y amado.


“En el amor nuestro valor va atado a nuestras circunstancias. Es un sentimiento liberador gracias al cual nos sentimos capaces de cuidarnos, de responsabilizarnos de nosotros y de ser dignos de amor y de felicidad. Es un nivel de consciencia en el que encontramos la fórmula para trascender y amarnos, amar y servir a los demás”.

El ego proyecta su imagen en el afuera, la persona puede estar enamorada de su personalidad, de sus cualidades físicas o intelectuales o de sus bienes materiales, lo cual no necesariamente es malo, excepto si toda la atención está totalmente puesta en el afuera.

En ese caso, la persona se sentirá incompleta, vacía, carente e infeliz. “Todo camino de la vida empieza por el amor propio y mientras el que se ama internamente por la esencia de su ser logra amar a los demás, el que está atado al ego y no ha sanado sus miedos, no se ha trabajado a sí mismo y crecido como ser humano, amará desde sus máscaras, desde la aprobación, desde el apego y las carencias, desde la vanidad, la arrogancia y el miedo”, afirma Valle.Así se construye

El amor propio se construye desde la infancia. Cuando las personas reciben una educación muy autoritaria o muy indiferente, no siempre aprenden a establecer relaciones sanas con ellos mismos y con los demás y pueden crecer sin valorar quiénes son ni lo que hacen.

Pero esto no significa que quien no haya recibido una buena crianza no puede aprender a amarse a sí mismo.

Nunca es tarde. De hecho, unas de las tareas importantes de los seres humanos es aprender a amarse a sí mismo, lo cual resulta más fácil cuando se ha recibido una crianza amorosa y generosa, durante la cual se ha respetado la manera del ser del niño.

Para empezar a construir el amor propio es vital entender que el valor de los seres humanos no está dado por factores externos a ellos mismos sino por su esencia. A partir de allí resulta más sencillo iniciar el camino de conocerse a sí mismo, de saber que se es un ser imperfecto y que así, tal cual como es, merece ser amado.

Para construir el amor propio es bueno aprender a cuidarse física, mental y emocionalmente; aprender a decir ‘no’ y fijar límites cuando las circunstancias o las personas atentan contra los valores propios y la manera de ser; perdonarse a sí mismo, darle un sentido y un propósito a la vida y tomar las decisiones que ayuden a vivir con significado.“Amarnos a nosotros mismos nos da una vida más plena, nos permite ver todo de manera enriquecida, y así mismo emanamos ese amor a todo lo que nos rodea”.Según la psicóloga Alisson Skinner, así se reconocen las personas que se aman a sí mismas:

Puntos clave

  1. Auténticas: no quieren ser como nadie más, quieren ser como son.
  2. Confiadas: confían en sus acciones así se equivoquen, porque aprenden.
  3. Resilientes: del problema siempre sacan una oportunidad.
  4. Autónomas.
  5. Confían en los demás
  6. Alegres y entusiastas con todo lo que hacen

Amor y autovaloración, son los primeros pasos para conectar con otros.

  • ¿Estás buscando el amor de tu vida?
  • ¿O sientes que si sales de una mala relación no podrás seguir viviendo?
  • ¿Cómo puedes conectar con alguien que te valore y te respete si no empiezas por ponerte en primer lugar  tu? 

Imagina que vas al supermercado a comprar frutas, ¿cuales frutas eliges? las más lindas, las que están de primeras, las que no están golpeadas, las más cuidadas. Así mismo pasa en la vida, si tu vives golpeándote, dejándote para después sin darte prioridad, te pasara lo mismo que cuando vas a comprar frutas, eliges las mejores e ignoras a las frutas que no estaban bien cuidadas o todas golpeadas.

Pero ¿cómo iniciar con el auto-cuidado y convertirme en alguien mejor para mi? 

  • Ser consciente de las conversaciones en las que te metes.
  • Poner límites a los “opinadores” de tu vida. 
  • Cortar el acceso a comentarios de las personas que te dicen “lo debería ser mejor para tu vida” porque ellos no viven contigo, ni te mantienen.
  • Ocupar mi tiempo en ¿cómo ser una mejor persona para mi? ¿como demostrarme amor a mi?
  • Empezar a delimitar los conceptos: ¿que es maldad? ¿Qué es egoísmo? para que esos comentarios absurdos de la gente que antes te manipulaba y ahora no pueden ya no te afecten. 
  • Deja de pasar la vida buscando que te valoren y empieza a darte tu valor tu. 

La persona maravillosa que esperas en tu vida si existe, pero está esperando a que tú te respetes, pongas límites, tengas la suficiente madurez emocional para separar lo que te hace bien y lo que te hace mal. ¿Cómo crees que una persona con las características de amor, respeto, honestidad, paciencia va a meterse en una relación con alguien enganchando al pasado? ¿Con alguien que no está en paz? 

¿Esa persona se merece eso? 

Debemos convertirnos en aquello que deseamos y queremos en nuestra vida y no esperar a que la vida nos sorprenda con ese gran “regalo” que solo ocurre en las películas. 

Nos convertimos en aquello que practicamos y hacemos todos los días (sea bueno o malo) y tenemos una profunda influencia de las 5 personas que más frecuentamos. 

Así que te dejo estás preguntas: 

En base a lo que respondas sabrás si te estás convirtiendo en alguien mejor para ti o alguien manipulable para tu entorno. 

  1. ¿De quienes te rodeas?
  2.  ¿Qué es lo que escuchas a diario?
  3.  ¿Qué conversaciones tienes frecuentemente?

ACTIVIDAD.

Lista de fortalezas

En ocasiones damos más valor a las críticas que a nuestros éxitos; por eso, tomarnos un tiempito para equilibrar la balanza es superimportante. Así como tenemos días feos, también hay días arcoíris, ¿estás listo? Busca una libreta y realiza tres listas: En una de ellas anota los elogios que te hayan dicho a lo largo de tu vida otras personas (tus padres, amigos, profes…). En otra, enumera las capacidades y fortalezas que tú consideras que posees. En la tercera lista detalla eventos o episodios de tu vida que te hacen sentir orgulloso.

Mi cajita de regalos

Anota en pequeños papelitos cosas lindas que cada día puedas hacer por ti, dóblalos y mételos en una cajita o frasquito personalizado. Dedícale tiempo e intenta hacer el mayor número posible de ellos. No se trata de poner grandes cosas, puedes anotar, por ejemplo: escuchar tu canción favorita, hacer ejercicio (o algo que tenga que ver con cuidar tu salud), probar un nuevo peinado, ir al parque, llamar a algún amigo, preparar la comida que te gusta, decirte cosas lindas al espejo… ¿qué más se te ocurre?

Cada mañana toma un papelito de la caja y date el “premio” que te haya tocado. Hazlo a diario hasta acabar con todos. ¡Pero no los tires!, puedes empezar de nuevo y añadir otras cosas que se te ocurran.

Háblate frente al espejo

  1. Mírate a los ojos y habla contigo, en este ejercicio lo importante es convertirte en tu mejor amigo y reconocerte: di qué vas a hacer por ti, date un consejo, un halago o ánimos para iluminar tu interior.
  2. Tal vez al principio te resulte incómodo, falso o ridículo, pero esa sensación se irá poco a poco; hacerlo cada día durante al menos tres semanas te hará sentir increíble, ¿te atreves?
  3. No se trata de mentirte o darte mensajes irreales, nada de “nunca tendré un solo problema” o “soy la mejor persona del mundo”. Se trata de conectar contigo, de ser un apoyo para ti y hablarte en tono cariñoso.

SANANDO NUESTRO CUERPO.

Durante nuestra vida maltratamos a nuestro cuerpo en diferentes niveles, ya sea con una mala alimentación, malos pensamientos, sentimientos tristes, angustiosos, etc… ¿No te parece que es hora de “pedir perdón” y RECONCILIARTE CON TU CUERPO para que tu salud, equilibrio y felicidad aumente en todos tus  niveles… físico, mental, emocional y espiritual?. 

Te propongo el Siguiente ejercicio para realizar durante 7 días.

“De todo corazón le pido perdón a mi cuerpo por el daño que le he causado

con mis emociones negativas y discordantes,

por afectarlo con mis conflictos emocionales no resueltos,

por mis sentimientos reprimidos,

por mis pensamientos negativos y destructivos,

por mis hábitos alimenticios no adecuados

y por todo aquello que consciente o inconscientemente

en su momento lo haya lastimado…

Y con la plena confianza que el amor y el perdón es la luz que envuelve mi cuerpo, envío la fuerza liberadora del perdón hacia cada partícula,

cada molécula,

cada célula de mi cuerpo,

hacia cada hueso,

cada músculo,

cada tejido,

cada arteria,

cada vena,

cada neurona,

cada conexión sináptica,

cada glándula,

cada órgano,

cada aparato y cada sistema de mi cuerpo,

para reparar todo daño o agresión cometida en inconsciencia y restaurar por amor la salud, la vitalidad, la paz y la armonía.

En nueva consciencia,

Yo soy ahora salud, vitalidad y armonía,

yo soy la manifestación perfecta de la vida del Creador, Gracias Padre por llenarme de tu gracia, Te amo!!

ALIMENTACIÓN EMOCIONAL.

Alimentación emocional, cuando las emociones nos conducen a la comida.

Entre emociones y alimentación hay un estrecho vínculo y es por eso que existe la alimentación emocional que no es otra cosa que comer a causa de estímulos emocionales. Es decir, se trata de aquel acto de comer originado en diferentes sensaciones, estados de ánimos, experiencias u otros estímulos que afectan nuestras emociones.

Dado que comemos alimentos cuando nos sentimos tristes, estresados, cansados, enojados, aburridos, culpables o bien, deprimidos, la alimentación emocional puede favorecer un aporte energético más allá de lo que el cuerpo necesita, es decir, a largo plazo puede traducirse en un aumento de peso y la presencia de sobrepeso u obesidad.

La comida también produce placer y tiene una función social, por lo que también podemos buscar alimentos cuando nos sentimos solos, sin embargo, el bienestar que ofrece el consumo de determinados alimentos tras ser ingeridos es temporal y nunca culmina resolviendo verdaderamente las emociones.

Así puedes reducir tu ingesta emocional

Para reducir la alimentación emocional es clave identificarla primero, para lo cual cuando estamos buscando comida deberíamos preguntarnos, ¿realmente tengo hambre? ¿hace cuánto que comí? ¿cómo me siento?

Si hemos comido hace menos de tres horas, una buena ración de alimentos y no buscamos cualquier alimento sino un dulce, un chocolate, un bollo o similar quizá debemos indagar nuestras emociones…podemos estar aburridos, cansados, enojados o tristes y estas ser las causas de nuestros deseos de comer.

Alimentacionemocional

Es decir, lo primero es distinguir entre hambre real o fisiológico y hambre psicológico, emocional o apetito. Una vez que tengamos en claro que estamos buscando comida porque estamos tristes por ejemplo, podemos aplicar alguno de los siguientes trucos:

  • Salir a caminar o a pasear la mascota, que suele ser una actividad relajante y al mismo tiempo nos puede ayudar a pensar en las emociones que sentimos y ser un camino de salida para la misma.
  • Beber agua o infusiones como té, café u otras en lugar de ingerir alimentos sólidos para que el momento de “ansiedad” o búsqueda de comida pase y quizá así, podemos evadir el consumo de calorías por emociones.
  • Leer un libro, escuchar música o realizar alguna otra actividad relajante puede ser también una forma de reemplazar el consumo de alimentos por emociones que al mismo tiempo, puede resolver el estímulo que nos llevó a comer.
  • Dialogar con un familiar, un amigo o un profesional puede ser de ayuda para resolver emociones que nos empujan a comer y en el preciso momento de búsqueda de comida, puede desahogarnos contribuyendo a eliminar la sensación que estimuló la ingesta.

MEDITACIÓN PARA SANAR EL HERMANO CUERPO.

CLASE DE YOGA 15 MIN.

AFIRMACIONES.

LIMITES !!!

Lo cierto es que NO sabemos poner límites. Si lo hacemos nos sentimos culpables, mal@s, irrespetuosos, etc. ¡Sí, por poner límites! Suena loco, ¿NO? Pero así es…

Y la verdad es que nadie nos enseñó cuál es equilibrio perfecto para relacionarnos, sin invadirnos l@s un@s a los otr@s, manteniendo en todo momento el respeto mientras generamos confianza y cercanía.

Por ende, como nadie nunca nos enseñó, tenemos que aprender a hacerlo.

Quizás estás pensando que poner límites implica gritarle a todo el mundo toodo lo que pensás de cada quien en cada momento. Pero no es así.

Tampoco es defender a capa y espada nuestras opiniones para que quede clara nuestra posición. No tan así.

Y, como está tan de moda hoy mostrar nuestra vulnerabilidad; poner límitesno tiene que ver con mostrar nuestras debilidades a l@s demás para que ést@s se adapten a nosotros. No, no y no…

Poner límites es una acción muy compleja, que se ensaya y aprende, y comprende en sí misma muchas cualidades humanas. Siempre digo que si el ser humano aprendiera a desarrollar la capacidad de poner límites sanos, disfrutaría al 100% todas sus relaciones interpersonales.

Veamos un poco más. Entre las cualidades que comprende el PONER LÍMITES SANOS, están:

  • La capacidad de autoconocimiento para saber exactamente cuáles son tus propios límites.
  • El «Timing» que implica saber ponerlos cuando es oportuno, en el momento justo.
  • La valentía de ponerte a vos como prioridad, en primer lugar.

Y es que para poner límites tenés que tener muy claro qué es permisible para vos y qué no lo es. Sería imposible poner un límite que no se conoce, ¿no?

Una vez que tenés bien claro tus propios límites, que es el primer paso, viene ahora lo que más le cuesta a la mayoría de las personas: la tarea de decir NO cuando corresponde. Porque está claro que un límite es un “no”, dicho explícita o implícitamente.

No te preocupes, no es tan difícil. Vamos a explorar un poco más sobre ellos y al final de la nota sabrás cómo hacerlo bien.

La práctica de poner límites es algo que se ensaya y se aprende. A prueba y error. Es difícil si nunca los pusimos y ni siquiera está dentro de nuestro radar de conductas, pero debemos hacerlo si queremos tener una vida plena y ser libres en nuestras decisiones •

En esta nota te comparto tips prácticos para comenzar.

¿Estás list@ para aprender a poner límites de manera SANA?

Bueno, ¡Vamos a ello!


¿Qué son los límites?

Se puede definir a los límites como ese espacio que existe entre vos y otra persona; que no se debe traspasar. Ni vos, ni la otra persona.

Los límites físicos están muy claros. Si te encontrás con una puerta, un río o una pared, sabés que no podés pasar; o que tenés que pedir permiso al menos. Allí hay un límite claro, ¿no?

Peeeero, los límites emocionales no resultan tan evidentes; y hay que establecerlos, nombrarlos, delimitarlos, para que queden claros.

¿Por qué son TAN importantes los límites?

Los límites con l@s demás nos estructuran como personas, conforman nuestra identidad, definen nuestra forma de ser ante otr@s. Le damos forma a nuestro YO a través de los límites.

Nuestro mundo interno se proyecta en las cosas cotidianas que nos rodean: la comida, la casa, el dinero, la ropa, la gestión de nuestro tiempo, etc.

Por eso es que poner límites físicos a las cosas (poner un límite a la comida, cerrar la puerta y que no entre nadie si no queremos, gestionar nuestros horarios y tiempos, rutinas, obtener nuestro propio dinero y no sentir que otr@s abusan de él), nos ayuda a poner límites emocionales con las personas.

¿Cuáles son los BENEFICIOS de poner límites?

  • Facilita las relaciones con l@s demás, nos ayuda a conocernos a nosotr@s mism@s, y nos da autonomía; que es muy importante para nuestra autoestima.
  • Nos ayuda a respetarnos a nosotr@s mism@s. Y, en la medida en que esto ocurra, estarás en condiciones de hacerte respetar. Podrás hacerle a otr@s cómo querés que se comuniquen con vos, y esto te traerá mucha satisfacción personal.
  • Aumenta considerable el autoestima. Esto sucede de forma natural simplemente cuando hablás de vos, cuando mostrás que te conocés y te hacés respetar.
  • Nos permite tomar las riendas de nuestra vida, haciéndonos responsables de lo que queremos y de lo que NO.
  • Te hace notar qué querés hacer, qué no querés, y lo que no vas a tolerar de ninguna manera. Por ende, te vuelve más honest@ y transparente con vos.
  • Te permite perder el miedo de mostrarte tal como sos. Por fin podés soltar la tensión de tener que estar alerta por si algo o alguien puede dañar tu vulnerabilidad. Poner límites hace que te sientas libre de expresar tus necesidades (con respeto y amor), independientemente de cómo se lo tome el resto.
  • Te permite desapegarte de la reacción de l@s demás ante tus deseos. ¡¡¡LIBERTAD!!! Toda al alcance de tu mano.

¿Por qué nos resulta tan difícil poner límites?

Hay que reconocer que no nos es fácil poner límites. Los motivos son muy variados dependiendo de cada persona.

Hay quien no los pone para evitar los conflictos.

Hay quien no lo hace por miedo a quedarse solo. Algunas personas piensan que no ceder a lo que les piden, es de ser egoístas. Y otras simplemente porque le dan más importancia a los deseos ajenos que a los suyos propios.

Además, hemos sido educad@s para complacer a tod@s; para ser «buen@s» (entre miles de comillas). Claro, no seremos felices pero sí que somos buen@s (¿Tienes esto siquiera sentido?).

Hay muchas conductas por nuestra parte, que a l@s demás les indicarán que hay un límite y que por lo tanto, no pueden traspasarlo. Algunas de esas conductas son:

1. Tomar las riendas de nuestra vida.

Ante una decisión, solemos pedir consejos u opiniones a nuestra gente más cercana. Sin embargo, esto no quiere decir que nos impongan lo que debemos hacer, y nosotr@s debemos asentir y hacerlo solo porque les pedimos alguna opinión.

Debemos tener bien claro que al final, quien pedirá opiniones y evaluará luego de todas ellas lo que quiere hacer, quien tomará la decisión somos nosotr@s mism@s.

2. Es DECIR NO cuando no quiero algo y SÍ cuando lo deseo o necesito.

Parece bien básico, ¿No? Suena como algo que claro que puedo hacer… Pero lo cierto es que tod@s -o casi- hemos dicho alguna vez que SÍ; sin querer decirlo realmente.  Cuando entendemos y asumimos que negarnos a algo que no queremos hacer, es nuestro derecho, obtenemos doble beneficio. Por una parte, nos resultará más fácil decir que no; y por la otra, no nos molestará que otra persona nos lo diga a nosotr@s.

Debemos eliminar la falsa creencia de que si nos negamos a algo, vamos a crear un conflicto. Responder de manera adecuada a una invitación a la que no deseamos asentir, de manera asertiva, no tiene por qué provocar un conflicto con nadie. Y si alguien se molesta por nuestra negativa, es un problema suyo y no nuestro. Ya que nosotr@s estamos ejerciendo nuestro derecho al decir que NO.

3. Es decir HASTA ACÁ, MÁS ALLÁ NO. (Hasta las 4.30 pm. sí, a las 5.30 ya no)

Pongamos un ejemplo:

Yo quiero verme con una amiga, pero trabajo a las 5 pm. Le digo esto y le anuncio que mi horario para vernos hoy puede ser hasta las 3.30pm., ya que luego quiero organizarme para el trabajo. Ella me dice que no, que por favor lo extendamos a las 4.30, ya que a las 3.30 no puede llegar.

Si es importante para mí irme a las 3.30 pm. para organizar mi trabajo, como lo pactado, puedo sencillamente marca el límite y establecer que hoy puedo en ese horario, y que si no es posible, coordinemos otro día. Es mi derecho plantearlo así. Ahora, si considero que ver a mi amiga es «más importante» ya que me pidió verme porque lo necesita, o por X motivo es algo que deseo hacer con todas mis ganas, podré mover mi límite y verla más allá de las 3.30pm.

Recordá siempre que el límite es tuyo, buscá tu bienestar.

4. Es NO dejarme llevar haciendo lo que l@s demás quieren para no entrar en conflicto.

Le tenemos mucho miedo al conflicto. Lo cierto es que cuando empezamos a poner límites, es probable que las personas a nuestro alrededor lo tomen a mal, lo sientan raro. Podemos sencillamente decir luego de un NO algo como: «A partir de ahora empezaré a decir que no, estoy practicando el poner límites…» Esto le permite a l@s demás entender que no es algo personal, sino que estás comenzando a poner límites a todo mundo.

5. Es NO hacer siempre las sugerencias de l@s demás.

Tomar sus consejos y opiniones en consideración. Pero quien debe tener la palabra final, siempre sos vos.

6. NO dar por hecho que cualquier persona puede opinar, manipular y exigir sobre mi espacio personal.

No sabes cómo, pero siempre terminás cumpliendo el deseo de otr@s, o satisfaciendo sus necesidades en lugar de las tuyas. No sabes en qué momento te sentiste arrastrad@ a olvidar tus planes y ahora estás haciendo algo que no querías hacer, o no te corresponde en ese momento.

Esto puede hacerte sentir mal por dos motivos:

  1. No estás haciendo lo que querés
  2. Te sentís usad@, como una persona a la que se puede manejar con facilidad.

Ponete bien atent@, cuando alguien te manipula te sentís ANULAD@. Como si lo que vos querés o sentís no vale. No es tomado en cuenta.

Lo cierto acá es que el problema no es realmente de ese otr@ que manipula o exige, es tuyo. L@s demás pueden intentar manipularte, y lo tratarán de hacer, pero sos vos quien deberías no dejarte anular y hacerte presente para que eso no suceda.

7. Distinguir lo que quiero hacer y lo que no quiero hacer.

Acá el autoconocimiento juega un rol fundamental.
Podés comenzar haciendo una lista de QUÉ COSAS SÍ QUIERO y QUÉ COSAS NO QUIERO BAJO NINGÚN PUNTO, SON INNEGOCIABLES. Comenzá por allí.

8. Cuando alguien me falta el respeto, aunque sea alguien a quien otorgue cierto “poder”/sentido de autoridad:  jefes, profesores, tutores, padres, no consentirlo.

Siempre se puede marcar un límite respetuoso, no hace falta levantar la voz o hacer un escándalo. Marcar un límite puede ser sencillamente dejar una habitación, irme, decir «Disculpas, pero me estás faltando el respeto, asique me retiro».

9. Decir NO QUIERO aunque esto represente cierto dolor al otr@ (dolor que muchas veces “sobredimensionamos”, no es tan catastrófico). Hacerlo con las personas que más queremos (son las que más nos cuestan).

Claro que evaluando que efectivamente no poner ese límite, implicaría un gran dolor para mí. Ponete siempre como prioridad. Priorizándote a vos te protegés a vos, y protegés a la otra persona.

10. No dejarme llevar por chantajes emocionales, por miedo a ser “egoísta” o “egocéntrico”.

A veces pensamos que si no accedemos a lo que nos piden que hagamos, esa persona sufrirá consecuencias, por lo general, emocionales. Valora vos mism@ si una cosa tiene que ver con la otra y si debes ceder, o no.

Tené bien en cuenta que, ceder una vez implica que el chantaje emocional se repita en más ocasiones. Si por el contrario, dejas claro que no vas a cedesr a ningún chantaje, la otra persona dejarán de hacerlo.

11. No confundirme con frases como “lo hago por tu bien”.

Sí, el cariño nos descoloca. Sin embargo, hacer algo por nuestro bien NO es desde la óptica de la otra persona. Nadie más que nosotr@s sabe qué es lo que mejor nos hace. «Por mi bien mejor sería que hicieras X cosa…»

12. Tener un ESPACIO PROPIO, una parcela privada sana que vos mism@ podés autogestionar. Es NO dejar que invadan tu intimidad.

No debemos dejar que se invada nuestra intimidad. Nuestra intimidad es NUESTRA, y sólo pueden acceder a ella las personas que queremos que lo hagan, y en el momento que queremos que lo hagan, únicamente. Invadir nuestra intimidad es una falta de respeto que no debemos consentir.

Creencias Populares que son mitos repetidos a lo largo de generaciones, que nos impiden poner límites:

  • El amor es NO poner límites“La familia que está unida debe compartirlo TODO, no cuestionarse nadie con nadie, que no haya conflicto ni discusiones, y que no haya nada privado porque eso es de personas egoístas”.
  • El amor fusionado «El verdadero amor es que tod@s seamos uno, compartirlo y saberlo todo de tod@s, quererse es fusión sin límites” .

Estos mitos no sólo son erróneos, sino que además son muuuy perjudiciales a nivel psicológico. Madurar la autonomía es básico para la salud mental.

Te voy a contar una gran verdad, parece contradictoria pero NO LO ES. Podés incluso escribir este texto en un papel y pegarlo donde puedas volver siempre a verlo y recordar:

SE PUEDE QUERER A ALGUIEN MUCHÍSIMO, COMPARTIR COSAS, AYUDAR A L@S DEMÁS, Y TAMBIÉN MANTENER TU PROPIO LUGAR ÍNTIMO, Y NO QUERER AYUDAR A VECES, SINO QUE PRIORIZARTE A VOS POR SOBRE OTR@S.

¿Qué hacer cuando alguien traspasa alguno de tus límites?

Bien, cuando sentís que alguien “se pasó de la raya” es justo eso: Sentimos incomodidad, malestar, a veces ENOJO. Entonces, es el momento de hablar, sea quien sea la persona.

Pero, no debemos hablarlo de cualquier manera. COMUNICACIÓN ASERTIVA ES LA CLAVE.

Si queremos comunicarnos de manera asertiva, lo ideal es entonces empezar recordando lo importante que es él o ella para vos. Después, contarle qué es lo que te molestó; basándote en los hechos. No pongas etiquetas, no califiques con ningún adjetivo o juzgues; sólo recordale lo que hizo de manera concreta y en qué momento -«No lavaste los platos cuando habíamos quedado que eras vos el que iba a hacerlo. Me gustaría que si quedamos así puedas cumplirlo la próxima vez-«.

Una vez hayas dicho clara y concretamente qué es eso que te molestó, se podría iniciar una negociación de cómo se actuará a partir de entonces.

¿Cómo empiezo a poner límites?

Acá te quiero decir algo que es fudamental para empezar a poner límites.

Tenemos que quitar de nuestras cabezas la falsa creencia de que si ponés límites sos un/a egoísta.

Pará, pará, pará.

¿Cómo es eso? ¿De dónde lo aprendiste? ¿Quién te lo dijo?

Recordá. Hacé memoria.

Veamos: Lo cierto es que sería bieeen irónico creer que sos egoísta por mostrar tus límites, por ser como sos, por respetarte y mostrarle a l@s demás donde empieza tu espacio seguro y donde no querés que entren.

Lamento contradecir lo que creíste toda tu vida, pero no es razonable que pienses que sos egoísta por respetarte cuando estás teniendo en cuenta los sentimientos de otr@s, el momento apropiado para decir que no, y cuando reflexionaste lo suficiente como para tomar consciencia de que poner límites va a mejorar tus relaciones, eliminar los roces y los posibles conflictos de ahora en adelante.

ESTO NO TIENE NADA QUE VER CON EL EGOÍSMO.

Corresponde y es LEGÍTIMO que marques tus límites. De hecho, lo injusto sería que estuvieras en este mundo sin mostrarte tal cual sos, ¿no?

Ahora sí, habiendo dicho esto, pasemos a CÓMO PONEMOS LÍMITES.

  • La práctica de poner límites es un PRO-CE-SO, por ende, es poco a poco, paulatinamente.
  • Primero hay que empezar por detectar las situaciones en las que otras personas intentar sobrepasar nuestros límites (quizás sin darse cuenta), aunque todavía no podamos cambiar nada. Esto implica estar alertas y localizar cuando algo no me gusta o no lo quiero (a veces respondemos tan automáticamente que no pensamos si me gusta o no lo que me están diciendo).
  • Recordar que seguimos queriendo a esa persona, pero que así y todo, no es egoísta ponerle un límite. (Cuando lo tengamos claro internamente empezará a salir solo).
  • Soportar la culpa inicial, ¡No estamos acostumbrados!
  • Confiar en nosotr@s, ya se irá pudiendo, sin apuro alguno.
  • Entender que todo no se puede, decidir renunciar, muchas veces, es una forma de avanzar y de comenzar a respetarnos.
  • Siendo asertiv@: Decir lo que pienso, con educación y cuidado pero con firmeza, esto me hace sentirme coherente, produce tranquilidad, seguridad y respeto.

Vamos a hacer un ejercicio práctico, asique buscá algo para anotar. Primero voy a mostarte un ejemplo, y luego lo harás vos.

Descripción del acontecimiento/ situación en la que me costó decir que NO (¿Qué pasó? ¿Dónde? ¿Con quién?)Conducta ante la situación. Respuesta. (¿Qué hice? ¿Qué dije? )Sensaciones y emociones asociadas a esa situación. Ideas y pensamientos. (Sensaciones físicas, emociones y qué me dije a mi mism@)¿Cómo podría reescribir la situación de manera asertiva y más relajada, desde el control y la serenidad? Cómo habría dicho las cosas? (Escribe textualmente cómo lo habrías dicho) ¿Qué técnica utilizaría? ¿Cómo me gustaría haber actuado? ¿Cómo me gustaría haberme sentido/pensado?
    Ejemplo: En el trabajo, mi compañera me dijo ¿Te importa cambiarme de día? Tengo que acompañar a mi pareja a ver a su madre, me lo pidió recién.    Le dije que sí, pero de mala gana, porque ya había planeado algo para ese día libre.  No tengo confianza con esta compañera, me parece que se tomó demasiadas libertades al pedirme cambiar de día sin conocerme. La verdad es que no quería cambiar mis planes de día libre, pero me dio temor de que piense que soy una mala persona o una antipática si le digo que no.  Me hubiera gustado reaccionar de forma relajada o incluso con sentido del humor. Creo que podría haber usado la asertividad empática: “No tengo problema de cambiarte de día si me avisas con anticipación, el tema es que ya quedé en un plan importante mañana y prefiero no cambiarlo. ¿Podrías acompañarlo otro día? Te cambio sin problemas”   “No me gusta mucho cambiar mis planes a último momento, sin embargo, no tengo problema con hacerlo si me avisas con tiempo así me organizo bien.”   (Podés practicar estas repuestas en voz alta y frente a un espejo).

Ahora, copiá esta tabla y llenala vos con una situación tuya particular en la que te hubiera gustado marcar el límite:

Descripción del acontecimiento/ situación en la que me costó decir que NO (¿Qué pasó? ¿Dónde? ¿Con quién?)Conducta ante la situación. Respuesta. (¿Qué hice? ¿Qué dije? )Sensaciones y emociones asociadas a esa situación. Ideas y pensamientos. (Sensaciones físicas, emociones y qué me dije a mi mism@)¿Cómo podría reescribir la situación de manera asertiva y más relajada, desde el control y la serenidad? Cómo habría dicho las cosas? (Escribe textualmente cómo lo habrías dicho) ¿Qué técnica utilizaría? ¿Cómo me gustaría haber actuado? ¿Cómo me gustaría haberme sentido/pensado?
   



     





En este ejercicio es importante visualizar la opción asertiva con todo el detalle posible, pensar en cómo lo diríamos, con qué tono de voz, qué gestos, etc. Cuantas más veces visualicemos posibles respuestas asertivas y diferentes formas de decir que no, más fácil será poder ponerlo en práctica en situaciones reales cuando se presenten.

Así que reescribí el máximo número de situaciones posibles. Hacé el ejercicio infinitas veces con cada situación cotidiana que identifiques. Puede que en un principio te cueste, es normal, pero a medida que vamos practicando nuevos patrones de respuestas, poco a poco es más fácil ponerlos en marcha cuando se presenta la situación real. Podés practicarlo frente al espejo para ver cómo se siente, y cómo se ve.

  • Tip importante: Si conoces a personas que suelan decir que No de forma asertiva, podés inspirarte en ellas: ¿Cómo comunicaría un NO esta persona?


Les agradezco muchísimo por llegar hasta aquí.

Espero puedan comenzar a construir límites sanos luego de leer esta nota.

Recordá que cada vez que no le pones el límite a otr@, te lo ponés a vos mism@.

¿Por qué es importante la autoestima?

Los sentimientos que tenemos hacia nosotros mismos influyen en cómo vivimos nuestras vidas. Las personas que sienten que se les quiere y aprecian (en otras palabras, las personas que tienen la autoestima alta) tienen mejores relaciones sociales. Son más proclives a pedir ayuda y apoyo a los amigos y la familia cuando la necesiten. Las personas que creen que pueden alcanzar sus objetivos y solucionar problemas ofrecen a rendir más en los estudios. Tener una buena autoestima te permite aceptar a ti mismo y vivir la vida de forma plena.

Pasos para mejorar la autoestima

Si quieres mejorar tu autoestima, aquí tienes algunos consejos para empezar:

  • Deja de tener pensamientos negativos sobre ti mismo. Si estás acostumbrado a centrar la atención en tus defectos, empieza a pensar en aspectos positivos que los contrarrestan. Cuando te des cuenta de que estás siendo demasiado crítico contigo, contrarréstalo diciendo algo positivo sobre ti mismo. Cada día anota tres cosas sobre ti que te hagan feliz.
  • Ponte como objetivo el logro en vez de la perfección. Algunas personas se acaban paralizando debido a sus ansias de perfección. En lugar de frenarte con pensamientos como: “No iré a la audición de la obra hasta que haya perdido 5 kg”, piensa en qué eres bueno y en las cosas con las que disfrutas, y ve a por ellas.
  • Considera los errores como oportunidades de aprendizaje. Acepta que cometerás errores porque todo el mundo los comete. Los errores forman parte del aprendizaje. Recuerda que las aptitudes de una persona están en constante desarrollo, y que cada uno sobresale en cosas diferentes —es lo que hace interesante a la gente.
  • Prueba cosas nuevas. Experimenta con diferentes actividades que te pongan en contacto con tus aptitudes. Luego siéntete orgulloso de las nuevas habilidades que has adquirido.
  • Identifica lo que puedes cambiar y lo que no. Si te das cuenta de que hay algo tuyo que no te hace feliz y puedes cambiarlo, empieza ahora mismo. Si se trata de algo que no puedes cambiar (como tu estatura), empieza a trabajar para quererte tal y como eres.
  • Fíjate metas. Piensa en qué te gustaría conseguir y luego diseña un plan para hacerlo. Atente al plan y ves anotando tus avances.
  • Siéntete orgulloso de tus opiniones e ideas. No tengas miedo de expresarlas.
  • Colabora en una labor social. Dale clases a un compañero que tiene problemas, ayuda a limpiar tu barrio, participa en una maratón benéfica por una buena causa o hazte voluntario de alguna asociación. Sentir que aportas algo y que se reconoce tu ayuda hace maravillas para aumentar la autoestima.
  • ¡Haz ejercicio! Mitigarás el estrés y estarás más sano y más feliz.
  • Pásatelo bien. ¿Te has encontrado alguna vez pensando cosas del estilo de: “debería tener más amigos si estaba más delgado / a”? Disfruta pasando tu tiempo con personas que te importan y haciendo cosas que te gustan. Relájate y pásalo bien —y no dejes tu vida en suspenso.